Mucho dependerá de si los países comparten datos, si realmente usa ambos pasaportes y cómo los usa.
A estas alturas, los gobiernos han notado que una persona puede tener nombres alternativos, por lo que simplemente emparejar el nombre, calificado por fecha y lugar de nacimiento, no es lo suficientemente bueno. Existe una tendencia general y creciente a depender de la biometría, típicamente alguna combinación de huellas digitales y fotografías que permiten analizar la estructura de la cara de la persona.
Por ejemplo, si ingresa a los EE. UU. Con un pasaporte no estadounidense, el DHS recolecta huellas digitales y una foto, con algunas excepciones, como diplomáticos y niños.